A las recomendaciones de hacer ejercicio, comer bien, no fumar y controlar el estrés para mantener un buen estado de salud debería sumarse la de reír a carcajadas todos los días.
La risa pone a funcionar más de 400 músculos, aumenta la capacidad pulmonar, oxigena los tejidos, baja la presión sanguínea, alivia el estreñimiento, libera adrenalina, mejora la autoestima y aleja el estrés.
Es muy simple: si usted se ríe, libera endorfinas, que son sustancias naturales amigables producidas por el cerebro -más fuertes que la heroína y la morfina, pero sin los efectos indeseables-, que calman el dolor, generan sensación de bienestar, mantienen la elasticidad de las arterias y alivian la ansiedad, entre otras cosas.
También estimula desde el hipotálamo (glándula) a las hormonas. Se cree, además, que actúa sobre el timo (uno de los controles centrales del sistema inmunológico) y estimula las defensas del cuerpo y, como si fuera poco, reduce el cortisol, bajando el nivel de estrés.
Mejora el flujo de sangre
Hace apenas unos días, investigadores de la Universidad de Maryland encontraron que ver películas cómicas mejoraba en más de 20 por ciento el flujo de sangre por las arterias, frente a lo cual Michael Millar, jefe de cardiología preventiva, no dudó en reconocer que la risa disminuía el riesgo de sufrir ataques al corazón. “Treinta minutos de ejercicio, tres veces a la semana, y 15 minutos diarios de risa genuina son la mejor terapia para el sistema cardiovascular”, aseguró.
No es en broma. Investigadores del Instituto de Neurología de Londres y de la Universidad de York, en Toronto (Canadá), publicaron un estudio en la revista Nature Neuroscience acerca del sitio exacto del cerebro en el que un chiste o una situación se transforman en risas y carcajadas.
Se concluyó que este se ubica en la corteza prefrontal del cerebro (es decir, detrás de la frente); en otras palabras, es el área a la que hay que sonreírle por nuestro sentido del humor.
Otros estudios también calculan que los niños ríen alrededor de 200 veces al día, mientras que los adultos solo lo hacen entre 15 y 20, y no por incapacidad, sino por pura falta de motivación y por exceso de problemas.
A ellos los especialistas recomiendan sonreír con más frecuencia. Esto libera tensión y relaja la musculatura de la cara. Claro está que si cuesta lograrlo de manera natural, esta debe ser forzada hasta que se contacte con la real, hasta llegar a la carcajada. Dos momentos de risa genuina al día, preferiblemente al levantarse y antes de acostarse, son una buena dosis.
Sonreír es un asunto serio
Los efectos de la risa, el buen humor y la felicidad no deben ser tomados como un asunto superficial.
En distintos momentos de la historia, hasta los pensadores más reconocidos han dedicado sus reflexiones a este tema. Entre ellos se cuentan Aristóteles, Sigmund Freud, Immanuel Kant, Thomas Hobbes, Friedrich Nietzsche y Oscar Wilde.
Sus beneficios comprobados son la base de lo que hoy se conoce como risoterapia, con la cual se intervienen enfermedades muy serias.



