¿QUÉ PASARÁ SI EL DÓLAR DEJA DE SER MONEDA DE REFERENCIA? ¿EL EURO, SUSTITUTO?
¿Llegará el euro a dominar el mundo? La OPEP ha sido la primera en abrir el debate y un barril de crudo en euros ya no parece tan remoto. Las reservas en euros están aumentando y en menos de diez años una moneda que parecía una quimera ha ganado terreno con fuerza al Tío Sam. La hegemonía de la moneda comunitaria parece improbable, pero las consecuencias para el Viejo Continente serían muy positivas: reducción de tipos, aumento de la inversión extranjera y una redirección de flujos de capital mundiales. Los expertos apuestan, de momento por unas reservas de divisas cada vez más diversificadas en el medio plazo. Yuan chino y yen japonés, de momento, no entran en estas peleas por dominar la divisa mundial.
El dólar estadounidense aún mantiene una desproporcionada representación en las transacciones internacionales, en las reservas oficiales y en las tarifas de cambio; pero las cosas han comenzado a cambiar. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha abierto el debate sobre si el barril de petróleo debe pagarse en euros, mientras Rusia quiere cobrar el gas en la moneda comunitaria y algunas celebridades como la supermodelo Giselle Bündchen sólo quiere sus emolumentos en euros.
La hegemonía del dólar viene de lejos, desde 1944 cuando en Bretton Woods (EE UU) se cambió el patrón-oro por el patrón-dólar. Una hegemonía que en los últimos tiempos está en entredicho. Según la distribución mundial de reservas que hace pública el Fondo Monetario Internacional (FMI), el euro supuso el 27,5% de los capitales reserva en el mundo.
En diez años, desde la introducción del euro, la moneda comunitaria ha ganado casi un punto por año de cuota en las reservas mundiales de divisas. Se ha pasado de tener unas reservas de 1,39 billones de dólares de euros (se usa el dólar como moneda comparativa, un ejemplo de su influencia) en 1995 a los 6,8 billones de la actualidad.
José Luis Martínez Campuzano, estratega jefe de Citigroup España, asegura que “es irreal que el euro vaya a reemplazar el dólar, no tiene el tamaño de mercado necesario”. Según el experto, “es imposible” y además “estos debates pueden llevar a la especulación monetaria”. Pero en la última reunión del G-8, tanto China (el país con más reservas internacionales) y Rusia plantearon la posibilidad de crear una cesta de divisas que cambiara al dólar como moneda de reserva internacional.
Más recientemente, el cártel de la OPEP ha propuesto fijar los precios del crudo en euros ante la depreciación que ha sufrido la divisa estadounidense en los últimos tiempos. Países “antiimperialistas” de la organización como Irán y Venezuela lo llevan pidiendo hace tiempo “por razones políticas, pero sin un planteamiento logístico racional”, según Martínez Campuzano.
Joe Prendergast, estratega de divisas del área de banca privada de Credit Suisse, aseguraba la semana pasada que “el papel del dólar sufrirá un profundo escrutinio en los próximos años”. Según el especialista “el futuro para el billete verde es negativo, mientras que las perspectivas para alternativas liquidas al dólar, cómo el euro, son positivas”.
Para Gregorio Izquierdo, director del Servicio de Estudios del Instituto de Estudios Económicos (IEE), “el euro ya es una moneda de reserva” y “es considerada una moneda de referencia, pero es difícil que sustituya al dólar en el ámbito internacional”. Aunque asegura que de ser así, “sería un plus de credibilidad para el euro, además de ventajas y beneficios”.
¿Qué pasaría en un mundo en euros?
En un mundo dominado por el euro las consecuencias más inmediatas serían tres, según apunta Izquierdo:
- Préstamos sin intereses para Zona Euro: el resto de países querría tener euros, lo que se traduciría en un flujo de monedas de otros países; es decir dinero sin ningún tipo de interés que entraría a espuertas.
- Materias primas en euros: ya no se dependería del dólar para comprar las materias, por lo que sólo influirían en el precio final que se pagaría el precio de origen. En la actualidad, además de la subida o bajada de un determinado producto hay que sumarle la apreciación o depreciación de la moneda que usa como referencia.
- Política monetaria: los países del euro podrían utilizar los tipos a su conveniencia para modificar la balanza comercial.
Con la redirección de flujo de capital que se produciría, los tipos de interés en la Zona Euro siempre serían más bajos a igualdad de condiciones con otras economías. Lo inverso sucedería con las inversiones en el Viejo Continente, ya que éstas subirían. Por ejemplo, los países de la OPEP pasarían a disponer de euros y entre invertir en EE UU (tendrían que cambiar) y Europa es más lógico que optaran por países del Viejo Continente (no tendrían que cambiar y, por tanto, eliminan el riesgo de tipo de cambio).
La inflación y los tipos de interés en EE UU se elevarían si la OPEP finalmente se decide por el dólar como divisa para fijar el precio del barril de crudo, según el Instituto Juan de Mariana. El precio del petróleo para EE UU se elevaría en un 50% y la repatriación masiva de dólares, principalmente de los países de OPEP y de China e India, generaría una enorme inflación monetaria al ponerse en circulación una gran cantidad de dólares.
Según el Instituto Juan de Mariana, el ahorro en los países productores de petróleo ya no se realizaría en dólares, por lo que dejarían de ser reinvertidos en bonos del Gobierno estadounidense, por lo que su precio caería y subirían los tipos de interés en EE UU.
Esta ficción de un mundo euros parece lejana, pero lo que no hay duda es que las cosas están cambiando. Gregorio Izquierdo, del IEE, cree que “vamos a ver como los Bancos Centrales cada vez más van a ir diversificando sus reservas”. Según Izquierdo, sólo hay dos monedas que pueden jugar el rol de divisas de referencia: el dólar y el euro. “El yuan y el yen son monedas de reserva en la actualidad pero sus países tienden a devaluarlas para ajustar su comercio exterior, lo que las hace poco estables”.
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