
Desconozco si Elmer McCurdy era aficionado a leer a los místicos castellanos. Estoy por apostar que le habrían gustado aquellos versos de Santa Teresa: “Vivo sin vivir en mí - y de tal manera espero - que muero porque no muero“. Y es que al contrario que a la santa de Ávila, que deseaba morir sin lograrlo, al pobre y difunto McCurdy, no le dejaron morirse en paz. ¡Todo lo contrario!, para su desgracia viajó y conoció más mundo siendo fiambre, que en el breve lapso que caminó por sus propios medios por este valle de lágrimas.
La leyenda urbana, que en este caso resulta ser cierta, dice así: en 1976, comenzó el rodaje de un episodio de “El hombre de los seis millones de dólares” en la casa encantada de un parque de atracciones en Long Beach, California. Mientras movían al “muñeco” del hombre ahorcado, le arrancaron accidentalmente un brazo, y para sorpresa del equipo… aquello no estaba hecho de cartón piedra, sino de carne “momificada” y huesos. No deja de tener gracia que este macabro hallazgo tuviera lugar gracias a la grabación de una serie basada en un “hombre biónico”.
Pero eso es solo parte de la surrealista vida “ultraterrena” que llevó el pobre Elmer McCurdy. Todo empezó (o acabó, según se mire) en el tiroteo que siguió al robo de un tren perpetrado en 1911. Durante el intercambio de balas, el sherif local acabó con la vida del pobre Elmer, que había cometido la torpeza de robar 46 dólares y dos jarras de whiskey. El enterrador del pueblo, seguramente un hombre enjuto y vestido de negro, como dicta el cliché del Spaguetti Western, recibió el encargo de embalsamar los restos de McCurdy, y tan bien lo hizo, tanto mimo y esmero (a la par que maestría) puso en la tarea, que terminó llevándose a su creación a casa, para que todos pudieran admirar sus supremas habilidades.
La gente hacía cola para ver al pobre Elmer en su ataúd (véase foto) y como pago introducían una moneda de 5 centavos en la boca del cadáver… yo la verdad prefiero la tradición de la Fontana de Trevi, llamadme cursi.
¿Pensáis que la historia ya es todo lo bizarra que se puede imaginar?, pues os equivocáis. Tras varios años actuando como hucha en casa del sepulturero (se desconoce el método o ranura que el enterrador empleaba para extraer las monedas, cada cual que se imagine lo que quiera), los hermanos de McCurdy se presentaron en casa a reclamar el muy estimado cadáver de su difunto pariente. ¡Fin del chollo para el embalsamador!, aunque para la momia del ladrón del tren aquello supuso el inicio de una gran gira nacional, puesto que como habéis imaginado, los supuestos hermanos no eran más que unos timadores que se ganaban la vida montando ferias y atracciones de villa en villa.
Hace algunos años mi entretenimiento preferido a la hora de la siesta consistía en comer uvas y leer una y otra vez, a la luz de la ventana, El mito de Sísifo, de Albert Camus. De vez en cuando, también leía el discurso del representante de la religión cristiana en Orán, que en La peste ocupa varias páginas. Este libro me sedujo y logró ganarse toda mi atención, pero, desde luego, el que trata acerca del personaje mítico y su representación del sinsentido del hombre actual, contiene la esencia del absurdo condensada entre sus líneas, y es a esta obra a la que debo las horas más deliciosas que pasé conmigo misma.
Solo hay una verdad, un atroz, brutal y salvaje acto.
Querida Lucy,
Ahora soy incapaz de recordar el nombre del libro, la edición, o cualquier dato que haga referencia a unas páginas que leí de pequeña acerca del mito griego que explicaba la primavera en términos de leyenda. Desde luego, no era un libro de Ovidio, ni de Homero y mucho menos de Hesíodo. Las tres cuartas partes de cada página se ocupaban con ilustraciones de gran colorido que mostraban a una Deméter acongojada por el rapto de su hija Perséfone, y cómo la tierra había dejado de dar frutos debido al enfado de la diosa. Si alguno ha leído a Robert Graves o a cualquiera de los antiguos, sabrá de qué hablo. También es posible aprender mitología griega viendo Matrix, no sé si os habéis dado cuenta.
¿Podría un astronauta sobrevivir en el vacío?
¿ Quien no ha sufrido alguna vez migrañas ? .
En estos 20 min de lectura os voy a trasladar el pasado , presente y futuro del universo