Es una idea audaz. En un reciente artículo de Discover Magazine, el pionero de la realidad virtual Jaron Lanier (ya saben, aquel tipo de las rastas) propone que nos pongamos a trabajar para resituar las estrellas próximas con el fin de crear formas geométricas, o al menos que empecemos a buscar lugares donde los alienígenas ya lo hayan hecho
¿Mover estrellas para crear formas?. Es una locura. Sin duda, pero no hay ninguna razón física para que no sea posible; ocurre continuamente cuando las galaxias colisionan entre ellas. Por supuesto, una rociada de estrellas lanzadas al espacio intergaláctico al azar es muy distinta de un enorme signo de la paz. Para poder mover las estrellas se necesita un tractor gravitacional, y los ingenieros ya están diseñando este tipo de misión para una amenaza más cercana a nosotros; los asteroides. Haciendo que una nave se acerque a un asteroide y luche contra la gravedad que le empuja hacia abajo, de hecho se desvía la trayectoria del asteroide. A lo largo de un gran período de tiempo, es posible mover el asteroide en su órbita lo suficiente como para evitar que se estrelle contra la Tierra.
¿Formaciones estelares?
La misma idea pero a mayor escala. Se lanza una flota de naves para que jueguen con las órbitas de los objetos del Cinturón de Kuiper. Esos objetos podrían caer en el interior del Sistema Solar y alterar el movimiento del Sol en la galaxia. En un largo período de tiempo (un período muy, muy largo) se le podría transmitir un cambio de velocidad suficiente como para dirigir nuestra estrella a cualquier lugar que quisiéramos.
Con esta técnica y unos cuantos millones de años, se podrían alinear estrellas en formaciones, que demostrarían que existe una inteligencia detrás de ello. Cuantas más estrellas compusieran la formación, mejor sería el mensaje.
Una sugerencia interesante, hecha a Lanier por Piet Hut en el Instituto para Estudios Avanzados, es la de un sistema binario de múltiples anidamientos. Imagine sistemas binarios, sistemas binarios orbitando, sistemas binarios orbitando. Con una formación de 16 estrellas, se conseguiría una forma que la madre naturaleza nunca hubiera creado sola, pero que sería estable durante largos períodos de tiempo. Desde distancias largas los astrónomos no podrían distinguir las estrellas una a una, pero sabrían sin ningún género de duda que algo extraño ocurría.


El paleontólogo estadounidense David Archibald explicó que la extinción de los dinosaurios no se debió al impacto de un meteorito de grandes dimensiones contra la Tierra, sino a una conjunción de factores ambientales que modificaron de manera severa el clima y el hábitat terrestre.
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Los agujeros negros podrían contener universos completos dentro de ellos, de avuerdo con una teoría conocida como Gravedad Cuántica de Bucles (Ilustración: XMM-Newton/ESA/NASA)
El cáncer es una enfermedad compleja y misteriosa, con muchos tipos distintos de causas y tipos. Los investigadores aún tratan de rastrear los efectos ambientales que pueden llevar a la enfermedad, como forma de determinar la probabilidad de desarrollar cáncer a partir de lo que uno come o dónde vive. Un artículo recientemente publicado en The International Journal of Astrobiology observó los datos de muerte por cáncer de todo el mundo durante los últimos 140 años, y encontró una fuerte correlación entre las muertes por cáncer y la cantidad de rayos cósmicos emitidos por el Sol.
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