DERROTA A SUECIA EN EL ÚLTIIMO MINUTO DEL DESCUENTO (2-1)
Villa rescata a España
FERNANDO LLAMASActualizado sábado 14/06/2008 20:09 horasMADRID.-España ganó a Suecia (2-1) en el último minuto del descuento y avanzó hacia su pase a cuartos de final, aunque borró de un plumazo todo tipo de euforias. Torres, al inicio y Villa, al final, firmaron el éxito español. [Narración]
Cuando las caras y las actitudes de los futbolistas reflejaban un empate final, llegó el pelotazo en largo, la rapidez e inteligencia de Villa, tras el despiste de los centrales suecos, y el zapatazo que hizo estallar al banquillo español tras más de hora y media de sufrimiento y un último tramo de partido de inútil empuje sobre el área rival.
España padeció el sÃndrome del segundo partido. Al comienzo poderoso sucedió su inmersión en un mar de dudas al cuarto de hora. Despertó de una verdadera pesadilla a la hora de partido, pero no pudo celebrar su superioridad hasta la última y feliz jugada del encuentro.
La selección inició el camino con seguridad, mientras el rival sueco miraba desde su guarida cómo movÃan el balón los españoles. Con pausa, pero también con alguna internada peligrosa, tanto por la derecha (Torres) como por la izquierda (Villa). Pero en cuanto Torres finiquitó una jugada ensayada con un zarpazo de depredador puro, la selección española se echó atrás y desapareció del trámite.
Al filo del descanso, el árbitro perdonó a Suecia un penalti claro de Elmander a Silva
Con el gol a favor, España permitió que Suecia se creciera y avisara varias veces de que tenÃa gol frente a una defensa española timorata. Hasta que Ibrahimovic, eludiendo la torpe presión de Sergio Ramos, pegó el tiro de gracia al que Casillas no respondió con uno de sus milagros, más habituales cuando no juega con su selección.
El arbitraje influyó en el desarrollo del juego justo antes del descanso, cuando decidió aguantarse la respiración y no soplar su silbato ante un claro empujón de Elmander a Silva. Un penalti perdonado que abunda en las inexplicables decisiones que están tomándose cada dÃa en esta Eurocopa.
La rodilla del delantero sueco no aguantó más de medio partido. Ibrahimovic no regresó al terreno tras el descanso, buena noticia para España, que ya habÃa perdido por lesión a Puyol. Pero, aun sin la amenaza del ariete del Inter, la selección debÃa cambiar su actitud en los 45 minutos restantes.
La batuta de Cesc Fábregas
En los primeros diez minutos de la reanudación España recuperó el aliento, pero no el control del partido. La recarga fÃsica y mental de la caseta valió para volver al área sueca con cierta asiduidad, pero de forma atropellada y con errores en las entregas que auguraban un contraataque sueco de consecuencias letales.
Luis Aragonés vio claro que necesitaba el aire que no le daban al equipo ni Iniesta ni Xavi y los sustituyó por Cazorla y Fábregas. España fue a más con ellos. Rápidamente, la batuta volvió a las manos de la ‘Roja’. Sólo faltaba que los solistas del ataque afinaran sus instrumentos.
En una sola jugada, Villa, Silva y Torres fallaron goles antes de que Mellberg terminara con el asedio cediendo a córner. Después llegó el disparo de Senna, al que Ikselson respondió con seguridad. Otra triple ocasión terminó en las manos del portero sueco tras el forzado cabezazo del hispano-brasileño del Villarreal, monumental en la última fase.
Ibrahimovic, autor del gol sueco, no jugó el segundo tiempo por lesión
Suecia, sin la referencia de Ibrahimovic arriba y con los españoles volcados sobre su área, se desentendió de cualquier acción ofensiva, pero aún asà dio un susto a Casillas a 10 minutos del final con una falta defendida desastrosamente por la zaga española. La suerte evitó que a la pelota que se paseaba por el área chica de Casillas la golpeara una bota sueca para pinchar definitivamente las aspiraciones españolas.
Con las luces apagadas en el terreno de las ideas para finalizar las jugadas que comenzaban en Fábregas o Silva, España siguió empujando hasta el último segundo para dejar más limpio su camino más allá de la fase preliminar, pero por más que lo intentaba, siempre percutÃa contra la defensa escandinava o su portero Iksaksson, que detuvo el disparo de Torres en el último minuto reglamentario.
Todo parecÃa decidido hasta que Villa se embolsó el gran premio de la fe. España encontró la victoria en una tarde muy complicada. Quizá la mereciera, pero más por la escasa ambición de Suecia que por su juego. España necesita imperiosamente ir a más.
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