La sonda ‘Phoenix’ aterriza, después de 10 meses de viaje, en el polo norte de Marte
El objetivo de la misión es buscar en el subsuelo rastros de vida
La nave investigará si hay, o ha habido, vida microbiana en Marte
La ‘Phoenix’ entró en la atmósfera marciana a unos 21.000 kilómetros por hora
Por primera vez, un vehÃculo espacial ha logrado posarse con éxito sobre regiones árticas marcianas, y las imágenes que ya está enviando han sido calificadas por los expertos de la misión como “el sueño de un cientÃfico”.
Tras una arriesgada maniobra que ha concluido esta madrugada y ha sido celebrada con alborozo desde el centro de control de la NASA, la misión ‘Phoenix’ ha desplegado sus paneles solares y sus instrumentos han comenzado a enviar a Tierra imágenes del paisaje que la rodea.
En apariencia, el polo norte marciano presenta un aspecto tan seco y rojizo como el que estamos acostumbrados a ver en el planeta. Pero las apariencias engañan: los expertos han observado que la superficie ártica está surcada por lÃneas, como si hubiese sido dividida en pequeñas cuadrÃculas.
Estas irregularidades, que se dibujan sobre un suelo extremadamente plano, se deben muy probablemente a los movimientos de expansión y contracción de las placas de hielo que hay bajo el suelo, a las que la ‘Phoenix’ podrÃa acceder gracias a su brazo robótico excavador.
Gracias al estudio de este hielo subterráneo, del propio suelo y de la atmósfera que la rodea, la misión ‘Phoenix’ pretende aclarar aspectos fundamentales del pasado hÃdrico de Marte y determinar la existencia de compuestos orgánicos, fundamentales para el desarrollo de la vida tal y como la conocemos.
Tras recorrer 679 millones de kilómetros, la nave ‘Phoenix’ se posó esta madrugada en una altitud equivalente a la que en nuestro planeta ocupan Alaska o Islandia. Allà llevará a cabo su misión durante los próximos meses, cuyo objetivo es aclarar si las zonar árticas de Marte fueron habitables en el pasado o quizás incluso aún lo son.
Tras verla recorrer 679 millones de kilómetros, los técnicos del control de la NASA desde el Laboratorio de Propulsión a Chorro(JPL) en Pasadena, California, respiraron aliviado cuando la sonda puso sus tres patas sobre el planeta rojo 10 meses después de iniciar su largo viaje desde el Centro Espacial en Cabo Cañaveral (Florida).
“Ha tocado superficie suavemente, de acuerdo con lo previsto”, dijeron los responsables de la misión entre aplausos y el júbilo del equipo del JPL.
“Hemos detectado que ha tocado la superficie”, afirmó el ingeniero adjunto de sistemas, Richard Kornfeld, entre los vÃtores del personal de la NASA. El equipo de la agencia espacial al ver que todo transcurrÃa como lo habÃan planeado, expresó su alegrÃa y satisfacción por el desarrollo de los acontecimientos.
Casi cuatro años y medio han pasado desde que la NASA, sumida entonces en una grave crisis, se mordió las uñas durante dÃas hasta que concluyó el aparatoso aterrizaje de sus robots exploradores sobre Marte.
‘Phoenix’, una plataforma capaz de excavar, estudiar muestras y analizar el clima del planeta rojo, se encargará de profundizar en uno de los dilemas cientÃficos más apasionantes de las últimas décadas: ¿hay, o ha habido, vida microbiana en Marte?
La ‘Phoenix’ erntró en la atmósfera marciana a unos 21.000 kilómetros por hora, y en el aterrizaje, que fue bautizado como “los siete minutos del terror, tuvi que realizar una complicada serie de operaciones hasta reducir su velocidad a sólo 8 kilómetros por hora, justo antes de que sus tres patas tocaran el suelo.
‘Phoenix’ recibe su nombre de la mitológica ave Fénix. Al igual que el legendario animal, la nueva misión de la NASA ha renacido de sus propias cenizas: La estructura de la nave y algunos de los instrumentos provienen del viejo proyecto ‘Mars Surveyor Lander’, que se abandonó por falta de presupuesto.
Y otros instrumentos se inspiran en los que llevaba el ‘Mars Polar Lander’, uno de los vehÃculos que ha fracasado en su intento de posarse sobre el planeta rojo. Completa la misión la estación meteorológica acoplada al vehÃculo, costeada por la Agencia Espacial de Canadá por un valor de 37 millones de dólares.
La ‘Phoenix’ desplegará por completo sus instrumentos y empezará a trabajar a pleno rendimiento pasados 90 dÃas marcianos (que duran 40 minutos más que los de aquÃ).
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