Los reptiles, origen evolutivo del pelo
Un ancestro común de mamÃferos, reptiles y aves ya tenÃa proteÃnas del pelo
Hasta el momento se creÃa que era una estructura exclusiva de los mamÃferos
Nadie puede siquiera imaginar un lagarto con melena o un pollo con bigotes. Sin embargo, ambos organismos disponen de la maquinaria genética necesaria para formar la estructura de proteÃnas que da lugar al pelo.
Durante años, la ciencia ha aceptado que las keratinas duras, o keratinas del pelo, eran un rasgo distintivo y único de los mamÃferos. Pero una nueva investigación publicada en la revista cientÃfica estadounidense ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS) ha puesto patas arriba las teorÃas sobre la evolución de esta estructura. Los investigadores de la Universidad Médica de Viena y de las universidades italianas de Padua y Bolonia han encontrado este tipo de proteÃnas del pelo y los genes que contienen la información para fabricarlas tanto en reptiles como en aves.
Los cientÃficos querÃan determinar la historia evolutiva de estas proteÃnas fundamentales para la protección de la piel y para el mantenimiento de la temperatura corporal de los mamÃferos, algo que no necesitan los reptiles, que regulan su temperatura corporal mediante la exposición al calor del Sol. Para lograrlo, compararon la información genética de tres organismos cuyos genomas ya están disponibles para los investigadores: el ser humano, el pollo (‘Gallus gallus’) y un lagarto llamado anolis verde (‘Anolis carolinensis’).
El ser humano dispone de 54 genes codificantes para la formación de keratinas del pelo, un número esperable. Pero los resultados sorprendieron a los propios investigadores cuando encontraron un tipo de estas proteÃnas en el pollo y seis formas diferentes en el anolis verde.
«Nuestros resultados sugieren de forma firme, en contra de lo que se creÃa hasta el momento, que el último ancestro común de los mamÃferos y los reptiles y las aves, de hace entre 310 y 330 millones de años, ya tenÃa proteÃnas del pelo», asegura el autor de la investigación Leopold Eckhart a EL MUNDO. «Es interesante destacar también que ese ancestro común lo era también de los dinosaurios. ¡Incluso los dinosaurios tenÃan keratinas duras!», remarca el cientÃfico, «pero ellos debÃan usarlas para formar las garras».
El grupo evolutivo que engloba a los reptiles y a las aves (saurópsidos) se separó del de los mamÃferos (sinápsidos) a finales del CarbonÃfero, hace 290 millones de años. Para entonces, todos ellos contaban con los genes necesarios para formar pelo.
Es complicado que se preserven en el registro fósil restos de piel. Por ello los cientÃficos dudan de que se encuentre algún dÃa un fósil que muestre la forma primitiva del pelo. La primera evidencia clara de un animal peludo data del Jurásico medio, hace 200 millones de años.
Pero las proteÃnas del pelo no sólo sirven para formar estas estructuras propias de los mamÃferos. «Lo que nosotros proponemos es que las llamadas keratinas duras o del pelo aparecieron en la evolución para formar escamas, garras, uñas… Sólo con el paso del tiempo sirvieron para formar pelo en el linaje de los mamÃferos».
Por este motivo, los autores del trabajo opinan que serÃa más apropiado llamar a este grupo de proteÃnas keratinas de las garras, ya que las uñas de los mamÃferos, entre ellos el ser humano, están formadas por ellas. «Los mamÃferos han conservado la función original de estas proteÃnas», dice Eckhart.
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