El fiasco de Soraya
La canción española recibió 23 puntos: Andorra (12), Portugal (7), Suiza (3) y Grecia (1)
La ’stripper’ Dita von Teese sale más recatada, a petición de la organización
La noche comenzó con la actuación de los acróbatas del Circo de Sol
Después de un año entero intentando olvidar para siempre los pasos pegadizos del ‘Chiki-chiki’, Soraya saltó al escenario del Olimpiski de Moscú con la garra, la fuerza y las dudas de siempre. Pero España terminó añorando el experimento de Rodolfo Chikilicuatre. La extremeña no hizo honor a su canción -’La noche es para mí’- durante las votaciones en las que arrasó Noruega y ella quedó penúltima.
Soraya compareció ceñida por un vestido perlado de incrustaciones de cristal (10.000 en total) y minifalda azul ‘estilo Tarzán’. Pero su grito no convocó el entusiasmo de la fauna eurovisiva. Sostenida por dos bailarines rusos, la extremeña evolucionó con brío y acabó desapareciendo a lo Houdini en un calculado truco de magia. Se la tragó la tierra, y a buen seguro se habría quedado allí de intuir el severo castigo que le reservaban los ‘eurofans’. Además de Andorra, que nos regaló 12 ‘points’, sólo nos votaron Suiza (3), Grecia (1) y Portugal (7).
Tras una lucha desesperada por el evitar el fondo del pozo con lituanos y finlandeses, España quedó la penúltima con 23 puntos. El año pasado el Chiki-chiki quedó decimosexto, con 55. “Me siento tranquila porque hemos hecho un buen trabajo y también muy satisfecha de cómo ha salido la actuación”, se resignaba Soraya tras el final de la gala. “Me quedo con la experiencia que he vivido, los grandes amigos que he hecho y feliz porque ahora se me conoce en Europa”.
Soraya, durante su actuación. | Efe
El único momento en que Soraya levitó en el estadio Olimpiski de Moscú fue cuando sus bailarines la sostuvieron en volandas durante la coreografía. Porque, en verdad, la noche fue toda para el noruego Alexander Rybak, un violinista de 23 años recién cumplidos que compareció con tanto ímpetu que rompió el arco de su violín y todos los techos de puntuación del festival (387 votos). Nadie había llegado a los 300 puntos y él los logró cuando aún quedaban 10 países por emitir su veredicto.
Dita von Teese ha salido al escenario (abajo) mucho más recatada que en los ensayos (arriba) | Efe/AP
La sangre bielorrusa del artista noruego revolucionó las pituitarias de numerosos votantes de la mitad oriental de Europa durantre el clásico recuento bilingüe de puntuaciones. “¡Ganó nuestro Rybak!”, exclamó al final de la votación el comentarista de la televisón rusa. Envuelta en sones celtas y saltos cosacos, la victoria de Alexander Rybak (que habló en ruso al final de la ceremonia) compensa el fracaso relativo de Anastasia Prijodko, la ucraniana que cantó por Rusia, encallada en la mitad de la tabla.
Prijodko cantó el estribillo en lengua ucraniana (lo que desató en su día las protestas de los diputados ultranacionalistas). La idea de la fugacidad del tiempo quedó reforzada con el envejecimiento vía digital que fue arrugando el rostro a la cantante en varias pantallas gigantes durante la actuación. Un efecto especial que no cuadra con un festival donde predomina el ‘glamour’ y el confeti por encima de todo.
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